miércoles, 29 de mayo de 2013

El Tratado de Lisboa

Los jefes de Estado de los 27 países miembros de la Unión, firmaron el Tratado del Lisboa el 13 de Diciembre de 2007. Este tratado pone a disposición de la Unión Europea los instrumentos necesarios para afrontar los retos futuros y responder a las expectativas de sus ciudadanos, ya que, los estados miembros no están en condiciones de afrontar en solitario los graves problemas que puntualmente se presentan y que rápidamente se propagan de un país a otro como consecuencia de la globalización. Así pues el Tratado de Lisboa establece qué puede , o no hacer la UE, y qué medios puede o no puede utilizar, a la vez que modifica la estructura de las instituciones europeas y sus métodos de trabajo, para que puedan prestar un mejor servicio a la democracia y a los valores que la Unión promueve como fundamentales.

El Tratado de Lisboa pretende conseguir principalmente:
  • Una Europa más democrática y transparente: el Parlamento Europeo y los Parlamentos nacionales tienen mayor protagonismo, hay más oportunidades para que los ciudadanos hagan oír su voz y es más fácil saber cómo se reparten las tareas entre la Unión y los países miembros.
  • Una Europa más eficaz, con métodos de trabajo y votación simplificados, instituciones modernas y adaptadas a la Unión de los Veintisiete y más capacidad para actuar en los ámbitos prioritarios para la UE de hoy.
  • Una Europa de derechos y valores, libertad, solidaridad y seguridad, que potencie los valores de la Unión, conceda rango de Derecho primario a la Carta de los Derechos Fundamentales, establezca nuevos mecanismos de solidaridad y garantice una mejor protección a sus ciudadanos.
  • Hacer de Europa un actor en la escena global combinando los instrumentos con que cuenta la política exterior europea a la hora de elaborar y aprobar nuevas políticas. Gracias al Tratado de Lisboa, Europa está en condiciones de expresarse con más claridad ante sus socios internacionales. Se ponen en juego todas las capacidades económicas, humanitarias, políticas y diplomáticas de Europa para fomentar sus intereses y valores en todo el mundo, respetando los intereses particulares de los Estados miembros en el marco de las relaciones exteriores.
El Tratado ayuda a seguir avanzando en un mundo de creciente competencia y cambios demográficos. Su introducción no sólo será positiva para el crecimiento y la competitividad, sino también en aspectos sociales.

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